CARACAS.- La probabilidad de que el fenómeno de El Niño presente una mayor intensidad durante el último trimestre del año es una realidad que no pasa desapercibida en Venezuela, cuyas autoridades ya han advertido sobre sus posibles efectos y la necesidad de adoptar medidas preventivas.
Una de las principales vulnerabilidades de Venezuela ante El Niño es su dependencia de la generación hidroeléctrica ante escenarios de sequía extrema, por eso la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, insistió la pasada semana en la necesidad de tomar medidas sobre el uso racional de la energía.
En agosto, el Gobierno venezolano anunció un plan de ahorro de energía eléctrica y agua, que contempla el cumplimiento de horarios especiales de trabajo en las oficinas de la administración pública nacional y local.
Las posibilidades de una sequía extrema en el sur del país representan un reto, señaló a Xinhua el ecólogo y biólogo venezolano Francisco Herrera, quien calificó de «muy preocupantes» los posibles efectos de El Niño debido a la «alta dependencia en Venezuela de la energía hidroeléctrica».
«Este fenómeno meteorológico, desde la perspectiva del acceso a la energía eléctrica, puede ser muy marcado para los comienzos del año que viene», explicó Herrera quien agregó que, si ese escenario se acopla con el registro de temperaturas más altas, la situación se torna complicada.
Las principales centrales hidroeléctricas de Venezuela están ubicadas al sur del país, desde allí se genera aproximadamente el 60 por ciento de la electricidad que se consume a nivel nacional. Una sequía extrema en la región pondría al país en una situación delicada.
En ese sentido, Herrera explicó que las variaciones de las precipitaciones y la alta dependencia en Venezuela de energía hidroeléctrica generada al sur del país, podrían crear un escenario similar a «la experiencia del 2015-2016», cuando fue necesario aplicar importantes medidas de ahorro en el consumo de electricidad.
Como alternativa para paliar un eventual déficit de generación hidroeléctrica, el científico señaló que podrían activarse plantas termoeléctricas, aunque advirtió que esta medida también supondría un mayor uso de combustibles fósiles y, por tanto, contribuiría a las emisiones asociadas al cambio climático.
LA AGRICULTURA, OTRO SECTOR QUE DEBE ENFRENTAR LA PRUEBA
El pasado 3 de agosto, el ministro de Agricultura de Venezuela, Vladimir Padrino López, alertó sobre los riesgos asociados a un fenómeno El Niño más intenso a partir del último trimestre del año.
La probabilidad de un adelanto severo de la sequía en Venezuela «amenaza directamente nuestros ciclos de siembra», aseguró Padrino López al tiempo que ordenó reuniones del Consejo de Seguimiento Agroproductivo «para articular planes de contingencia urgentes y necesarios».
En este contexto, Herrera señaló que la crisis climática, expresada en fenómenos como El Niño que alteran los ciclos habituales de lluvia y sequía, está generando «un proceso sostenido de disminución de los rendimientos agrícolas».
«La producción agrícola no es una invención tecnológica del ser humano al azar, es una manifestación de un acoplamiento a los procesos de la naturaleza y eso está entrando, como dije ya, en una profunda disrupción», añadió Herrera.
Ante el escenario del cambio climático, países como Venezuela, que tiene una enorme población urbana, deben procurar que las personas estén más cerca del acceso a los alimentos y más cerca del acceso al agua, consideró Herrera, quien es doctor en Ecología por la Universidad de Exeter, en Inglaterra.
EL NIÑO, EL CAMBIO CLIMÁTICO Y EL FUTURO DE LATINOAMÉRICA
«Lo que estamos viviendo con la crisis climática no son anomalías, estamos viendo una disrupción de estos procesos, un desacoplamiento del funcionamiento de la naturaleza», afirmó Herrera al referirse a las consecuencias negativas más amplias que pueden generar fenómenos como El Niño en las regiones afectadas.
En América Latina el desafío es notorio, «un fenómeno de El Niño de carácter extremo provocará una pérdida acumulada de al menos dos por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) regional», indica un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
Por otra parte, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) identificó probabilidades superiores al 70 por ciento de que ocurran sequías que afecten al sector agropecuario durante los próximos meses en Centroamérica, Colombia, Venezuela y países del Caribe, lo que amenaza las cosechas básicas, la disponibilidad de forraje y los ingresos rurales.
Para Francisco Herrera, quien forma parte del panel de expertos del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), la situación del planeta se encuentra en un momento crucial.
«La variabilidad que generan las condiciones de un país hoy por hoy, ante la crisis ecológica planetaria, la crisis climática y en este momento la discusión acerca del Niño como fenómeno muy fuerte, nos lleva a pensar que estamos ante el final de una etapa, de una forma de habitar el planeta», subrayó Herrera. /Agencia Xinhua

